jueves, 15 de abril de 2010

Marcos Nascimiento Nota de Liliana Haendel

Liliana entrevistó a Nascimento en el marco del Summit “The global partnership to end Violence against women”, realizado en marzo en Estados Unidos.

Estamos disfrutando de una bella tarde de sol en la Universidad de Georgetown, donde se realiza una de las tres jornadas de capacitación que Vital Voices, Fundación Avon y el Departamento de Estado de Estados Unidos tiene previstas para 15 delegaciones del mundo. Marcos es un hombre joven, apasionado con la temática y fuertemente comprometido con las posibilidades de cambiar un mundo, que así como está…no le gusta.
Dice de si mismo que es feminista y ese es un buen motivo para que sea nuestro primer entrevistad’o’
-¿Cuánto hace que estás trabajando con esta temática?
-Hace más de 10 años, 15 años.

-¿Cuál es tu formación inicial?
-Es un poco larga. Mi primera formación es ingeniería, ingeniería civil. Pero no estaba contento con ese trabajo entonces regresé a la universidad para hacer un curso de psicología. Fueron dos experiencias muy distintas porque la primera es totalmente masculina, y la segunda totalmente femenina. Entonces. las cuestiones de género siempre me han llamado muchísimo la atención. Después de eso, me metí en el trabajo desde las ONG’s. Hoy soy director de PROMUNDO en Brasil, en Rio de Janeiro.

-¿Siempre trabajaste con lo que hoy se llama perspectiva de género?-¿Podrías decir que sos feminista?
-Yo diría que sí. Siempre me ha encantado la perspectiva de género, es decir, ver cómo construimos las masculinidades, cómo construimos las femineidades. Yo participé en un primer grupo de hombres en los ‘80 en Río. Eso cambió mi vida, ver que había hombres que no eran sexistas, homofóbicos, machistas. Era como que de alguna manera había encontrado mis pares. Entonces, eso me ha marcado muchísimo. En ese momento, yo tenía 20 años, no tenía ni idea de que podía trabajar con eso. Para mí era parte de mi vida personal, pero no de mi vida laboral. Y cuando descubrí que tenía la posibilidad de conectar las dos partes, me encantó. Y aquí estoy.

-La felicidad de trabajar en lo que a uno le gusta.
-Es así.

-¿Es decir que hace tiempo que tu trabajo tiene que ver con tu militancia?
-Así es, absolutamente. Desde que empecé con PROMUNDO hace diez años, trabajando con adolescentes y jóvenes, lo que también me encanta porque creo que es un momento muy especial en la vida de los hombres específicamente, porque hay una presión social grandísima para que te conviertas en hombre. Y también es un momento de muchas dudas, muchas incertidumbres, las primeras relaciones de afecto, las primeras relaciones sexuales. Creo que es un momento bastante interesante para una orientación desde una perspectiva de género, desde una perspectiva más interesante, más justa.

-Marcos, siempre como mujer me ha interesado mucho entender cómo es para un varón iniciar su vida sexual con una prostituta, pagando por sexo cuando hoy la sexualidad está mucho más permitida. Tal vez en la etapa de los abuelos se podía entender, pero hoy ya no tendría explicación.
-Porque la sexualidad humana es complicada. Aunque tengamos una perspectiva más liberada en términos de sexualidad, creo que todavía hay mandatos masculinos. La primera relación sexual de un hombre es muy importante. Muchos tienen la primera relación sexual a los 13, otros a los 17. Pero para los amigos, siempre por la presión social es bueno decir que perdiste la virginidad desde la maternidad. Es decir, saliste del hospital y listo para el sexo. Esto es una cosa que creo que ha cambiado. La mayoría de las relaciones sexuales son con personas de afectos, personas de tus relaciones, no con el sexo pago. Pero también hay un cierto temor por parte de los papás. Será que mi hijo va a ser un varón heterosexual o no. Entonces esa obligación de mostrar que es un varón heterosexual muchas veces es por preocupación de los papás.

-¿Cómo trabajas las situaciones que percibís de violencia de jóvenes? Porque vos señalabas en tu , que te daba mucho placer ver cómo en los grupos, también en las favelas, hay muchos chicos que no son sexistas, no son violentos, que quieren para sí otra cosa. Pero sí debe suceder que te encontrás con varones violentos, con varones que han abusado de alguna chica.
-Eso pasa. Es parte del desafío, es parte de trabajar en un contexto donde hay violencia comunitaria, hay violencia por parte de la policía, hay violencia por parte de los narcotraficantes, hay violencia por parte de los diferentes grupos. Entonces la violencia es como natural. Se naturaliza la violencia, se banaliza. Se torna banal que no es un delito tan grande empujar a una chica, cuando estás ahí escapando de la policía, para hablar de dos hechos que pasan con frecuencia. Pero la idea es que no me gusta la etiqueta de violento. Ha cometido violencia, sí, pero vamos a entender porqué, tenemos que ver cómo podemos cambiar eso. Si es posible el cambio, yo creo que es posible el cambio.

-Yo se que no es tu trabajo especifico, pero ¿Qué pensás de que un papá que ha abusado de sus hijos varones y/o mujeres se revincule con esos hijos? Por lo menos en mi país, donde la iglesia Católica Apostólica Romana es muy fuerte, y la paternidad biológica está muy sacralizada, se insiste que un padre vuelva con sus hijos no importa lo que haya hecho.
-Eso es tan complicado… yo he visto tantas maneras violencia de papás contra sus hijos varones o mujeres. No solo violencia física también violencia psicológica bastante fuerte. Ahora mismo tuvimos una experiencia que me encantó, que era una conversación con grupos de hombres, padres de hijas. La consigna era ¿cómo tratas a tu hija, qué ejemplo de hombre eres para tu hija? Y teníamos hombres con hijas de 6, 7 años, pero también con hijas mayores, adolescentes, de todo. Y es muy interesante ver las contradicciones en los discursos de los hombres porque de alguna manera era: “mi hija es mi princesa”, pero tu mujer no es tu reina. Entonces, ¿cómo manejas la relación con tu hija, cómo manejas la relación con tu esposa? Eso es una cosa. Y otra cosa también es un poco pensar qué quieren: que las hijas tengan educación, tengan independencia financiera, un buen trabajo para que no dependan de los hombres que son malos, pero tú no eres malo. Son un poco las contradicciones.

Esos ideales de masculinidad, esos ideales de hombre, y por supuesto como es importante tanto para el hombre como para la mujer, el valor del hombre en el hogar. Si es un hombre con afecto, con colaboración, eso es una cosa. Si es un hombre violento, que no respeta, es otra cosa. Entonces tienes los contextos de favelas donde hay una ausencia paterna, o sea, papá no está, porque nunca ha estado en la vida, es una madre soltera, o porque papá murió o porque papá está en la cárcel. O sea hay diferentes perspectivas. Por eso creo que en la relación de los grupos de hombres que trabajan con adolescentes es muy importante el papel del rol del hombre facilitador porque de alguna manera somos padres. Estamos en ese papel de mentor, de ser un hombre de referencia para ellos, entonces mencionaba en la presentación, que me encantó cuando la mamá de uno de esos hombres, que ahora tiene como 28 años, dijo que era un buen padre, su propio padre nunca había estado en la casa. Pero él estaba presente, cuidaba a su hijo, pensaba en términos de familia. Para mí no hay dinero o plata que pague ese tipo de evaluación. Y tampoco es la evaluación de los proyectos para los financiadores. O sea, es una evaluación divina. Entonces eso me encantó.

-Marcos, ¿Cambiaron las cosas en relación a la masculinidad en los últimos 10 años?
-Yo creo que sí, yo creo que ha cambiado, pero hay mucho que hacer. Yo conozco diferentes experiencias de grupos de hombres, pero son grupos de hombres de comunidades, grupos de hombres que tienen una actuación muy restringida. Y uno de los trabajos actuales que estamos haciendo en PROMUNDO es cómo podemos elevar ricas experiencias comunitarias a escala, o sea, que no esté restringida a un grupo de 10, 20, 30, 40 varones, pero que esté ahí como política pública. Entonces, cómo meter esos sistemas en las políticas públicas. Lo que percibimos es que la mayoría de las políticas públicas de género están muy hechas para las mujeres, y por supuesto, tiene que estar. Pero también tiene que reconocer el otro lado de la moneda. Pensar cómo vamos a meter ahí el tema del hombre, de la masculinidad en las políticas públicas, qué se puede hacer en el área de salud, en el área de justicia, sector de derechos humanos. Lo que sea. O sea como podemos meter eso para cambiar la cultura.

-¿Qué importancia le das a todo lo que tiene que ver con la comunicación, con la tele, con la radio?
-Fundamental, fundamental. Hemos tenido algunas experiencias buenas y malas en Brasil. Brasil es un país de las novelas, conocido por sus novelas, y en los últimos cinco años ha tenido algunas historias de violencia domestica y eso impacta bastante. ¿Por qué? Porque es también una manera de decir que hay una ley específica, que apoya a las mujeres en la necesidad de tener una red de apoyo social para la mujer, para la familia, los vecinos, la comunidad. O sea, todas esas temáticas han sido discutidas con materiales en los periódicos en algunos que otros programas de tele, entonces creo que eso es una cosa muy buena. Del otro lado también, hay cosas no tan buenas como por ejemplo, todavía sigue, un caso de un comercial para cerveza en el que la botella se cambiaba en el cuerpo femenino. O sea, es una objetivización del cuerpo femenino y, ¿cómo podemos cambiar eso? Lo que pasó fue muy interesante. La Red Feminista de Brasil, muy fuerte, puso esa cervecería en la justicia: para que sacaran el comercial del aire y para que pagaran una multa y esa multa fue destinada a proyectos de trabajo con mujeres víctimas de violencia.

-¿Ganaron? ¿Lo consiguieron?
-Lo consiguieron. Y ahí creo que es una cosa que desde la sociedad civil debemos estar muy atentos. Por ejemplo, tenemos la mejor jugadora del futbol del mundo, es brasileña, es Marta, pero está en una propagada en la tele, lavando ropa. O sea, ¿Por qué los hombre venden autos, están ahí con los relojes, están ahí con los yates, los viajes, pero cuando es una mujer, premiada en todo el mundo, conocida en el mundo, está haciendo un comercial de mujer conservadora lavando ropa?

-Y seguramente no es ella en su vida cotidiana.
-Hay que percibirlo, porque las cosas están tan naturalizadas que uno no lo percibe.

-¿Cómo es tu vida personal?
-Yo soy psicólogo, de formación. Actualmente no estoy casado, pero estuve casado anteriormente. Tengo una hija de 18 años que no es una hija biológica, pero la considero como tal. Entonces creo que he aprendido muchísimo con ella.

-¿Y cuál es tu deseo para los próximos años?
-Seguir trabajando con el sistema porque creo que es más que un trabajo, es una misión de vida que me hace muy bien. Reconocer los cambios, y me fui agregando otros cambios, otros temas, como, por ejemplo, el tema de la homofobia. Así como el tema de la violencia contra las mujeres no es un tema de mujeres, para mí es un tema de todos. Y el tema de la homofobia para mí no es un tema de los grupos gays o de lesbianas, o de travestis, es un problema de todos y todas. Entonces, ¿cómo podemos avanzar en esas injusticias en el mundo?

-En Argentina es fuerte el movimiento que está incorporando cada uno de estos temas ya no como islas separadas sino bajo el paraguas de los Derechos Humanos, paraguas que implica poder pensar en todas las diversidades, las diferentes subordinaciones, todas las violencias ¿Cómo está Brasil en eso?
-Hemos avanzado un poco. Hay un proyecto del gobierno nacional que es “Brasil sin homofobia” que reconoce a la homofobia como un problema de Derechos Humanos.

-Es bastante más que lo que tenemos nosotras.
-Pero todavía no tenemos el matrimonio gay, el tema de adopción para parejas homosexuales es complicado también. Yo digo que Brasil es el país de las contradicciones porque por un lado es muy avanzado para algunas cosas, por otro lado también es muy conservador para otras, y creo que hay una cosa, hay dos temas que son muy complicados y siguen siendo muy complicados: el tema del aborto y el tema del matrimonio gay. Tenemos un Parlamente con una fuerza religiosa grandísima. Son temas en los que los evangélicos, los católicos están de acuerdo.

-¿Cómo está la situación del aborto en Brasil?
-El aborto es ilegal. Hay aborto legal en situación de violación por ejemplo, pero hay 50 hospitales aptos para hacer un aborto legal en el país. Tenemos allí 200 millones de personas. Un millón de mujeres muriendo al año por aborto inseguro. Es un tema del que nadie quiere hablar. Tuvimos hace dos años el caso de una niña de 9 años violada por su padrastro que quedó embarazada. Tenía derecho al aborto legal. La mamá la llevó, para el aborto legal, una niña de 9 años. El obispo había excomulgado a todos, el médico, la enfermera, la mamá. No había excomulgado al padrastro por el pecado de la violación.

-¿Le hicieron el aborto?
-Le hicieron el aborto.

-¿En el hospital?
-En un hospital público.

-Es decir, el médico dijo: “A mí no me importa”, y lo hizo igual.
-Igual. No le importaba la excomulgación por parte del obispo. Pero creo que es una cosa que se ha discutido bastante en Brasil. Porque estaba ahí todo el movimiento de las mujeres, todo el movimiento feminista. Pero, ¿Dónde estaban los movimientos de derechos de la niñez? Porque era una niña de 9 años.

-La Sociedad de Pediatría… Yo pregunto siempre dónde están, y los movimientos de los derechos del niño.
-O sea, para esa gente no son tan aisladas. Vas a ver que se conectan.

-Pero las aíslan. Una mano misteriosa hace que se aíslen.
-Porque la vida no es aislada.

-Por último Marcos, está de moda el tema de las masculinidades. Y yo he escuchado cosas que no siempre me gustan. Porque en algunos grupos percibo que han tomado nuestra bandera y replican exactamente lo mismo que las mujeres y piden para sí por ejemplo: tiempo para estar con los hijos, pero replicando el modelo de la maternidad en espejo. ¿Todos los movimientos de masculinidades son iguales?
-No, yo creo que no. No sé sí incluso, tenemos un movimiento de masculinidades. Yo creo que el tema de la masculinidad sí está de moda. Me preocupa cuando veo hombres así como: “yo soy víctima del patriarcado”. Lo somos todos. Hay gente que no logra nada, que son las víctimas del patriarcado. Pero también tenemos beneficios. Por supuesto hay gustos por esa masculinidad tradicional. Yo veo eso en Brasil, por ejemplo, la muerte de los jóvenes por violencia, pero creo que tenemos que ir más allá de ese discurso victimario. Somos todos victimas. Pero a los hombres también le tocan los beneficios del patriarcado. Entonces eso es una cosa muy peligrosa, creo, poner ahí la mano en el pecho para decir que soy víctima.

-Mándanos un mensaje a las argentinas y los argentinos que vamos a leer esta nota.
-Es un país que me encanta, el número uno. Creo que también en todos los países de Latinoamérica donde hay una democracia tan reciente, seguimos con problemas de ubicarnos en ese otro momento. O sea, construir un proceso de democracia no es una cosa fácil. Y la democracia no sólo en los términos del país o del sistema de partidos o políticas más general. La democracia en el espacio privado, en las vidas de cada quien. Entonces creo que pensar que la construcción de la democracia en el país, también pasa por la construcción de la democracia en el hogar.

Una de las tantas ricas experiencias de estos días en Washington fue sin duda, compartir emociones, relatos, testimonios con varones que desde diferentes posiciones, médicos, jueces, empresarios, están tomando conciencia de la importancia que tiene para todxs la construcción de una sociedad sin violencia contra las mujeres. Y se comprometen en ello.

¡Gracias Marcos!

Más información:
www.promundo.org.br
Fecha de Publicación: 18-03-2010